Historia del Comercio

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El comercio además de ser una tienda física como tal, es el conjunto de activos de compraventa de bienes o servicios, ya sea por su uso, venta, o transformación. El o La comerciante normalmente compra cantidades grandes a un distribuidor un producto para venderlo en menores cantidades.

El comercio minorista es el que compra al por mayor a distribuidores (o directamente de productores) y los vende al consumidor o cliente final.

¿Fácil no? Yo tengo una tienda por tanto soy minorista y le compro a un proveedor o distribuidor de la zona para vendérselo a mis vecinas/os del barrio, aunque ya te digo por experiencia que normalmente son las mujeres las que vienen a comprar, no parece cambiar.

Historia del comercio

Orígenes

Los orígenes del comercio se remontan hacia finales del neolítico, cuando la agricultura fue descubierta. E imagina como va la historia, cultivamos tomates y tenemos tantos que habrá que cambiarlos por otros productos para no atiborrar a tu propia familia de tomates todo el año. Después al desarrollarse esto y como no había tractores nos dedicamos a explotar animales y a usar herramientas que se iban inventando…

Así creció el mercado de la agricultura y nació el comercio y llegó el momento propicio para el nacimiento del comercio, condicionado por dos factores:

Las cosechas obtenidas eran mayores que lo necesario para la subsistencia de la comunidad. Como creció tanto los del pueblo se empezaron a especializar en trabajos de hierro o cerámicas variadas. Yo misma compré el otro día un cuenco de cerámica para el horno de mi casa en un pueblo de Segovia 😀

Por lo tanto, los excedentes de las cosechas empezaron a intercambiarse con otros objetos en que otra comunidad estaba especializada. Normalmente estos objetos eran elementos para la defensa de la comunidad (armas), depósitos para poder transportar o almacenar los excedentes alimentarios (cántaros, ánforas, etc.), nuevas herramientas agrícolas (azadas de metal), o incluso más adelante objetos de lujo (espejos, pendientes, etc).

Con este tipo de comercio se empezaron a intercambiar cosillas de bienes y alimentos, en el barrio de lavapiés en época del 15M recuerdo a grupos de gente haciendo esto con monedas propias, pero de todas formas, QUÉ LEJOS QUEDÓ LO DE INTERCAMBIARSE COSILLAS para tus quehaceres diarios…

En mi caso tengo la fea costumbre de pagar facturas y autónomos y dudo mucho que Hacienda me deje hacer intercambios jajaja.

Además del intercambio de innovaciones, el comercio también propició un cambio gradual de las sociedades. Ahora la riqueza podía almacenarse e intercambiarse. Empezaron a aparecer las primeras sociedades capitalistas tal como las conocemos hoy en día, y también las primeras estratificaciones sociales.

En un inicio las clases sociales eran simplemente la gente del poblado y la familia del dirigentes. Más adelante fueron apareciendo otras clases sociales más sofisticadas como los guerreros, los artesanos, los comerciantes, etc.

El Comercio

El comercio es el conjunto de activados de El cambio era la manera en que las antiguas civilizaciones empezaron a comerciar. Se trata de intercambiar mercancías por otras mercancías de igual valor.

Para solucionar este problema surgieron una serie de intermediarios que almacenaban las mercancías involucradas en las transacciones comerciales. Estos intermediarios muy a menudo añadían un riesgo demasiado elevado en estas transacciones, y es por eso que este tipo de comercio evolucionar hacia el canje indirecto.

El canje indirecto es donde se toma un producto u objeto como patrón por el que se valoran el resto de productos a canjear. A partir de ahí nace la moneda.

Actualmente ya se ha superado este mecanismo y las sociedades se mueven únicamente por títulos de crédito (billetes): se valoran los productos a partir de valores arbitrarias establecidos sobre unos títulos de crédito emitidos por una entidad de confianza y solvente que pagará a quien tenga el título de crédito aquella cantidad en algún metal precioso.

Aunque, actualmente, en la práctica el comercio se mueve intercambiando títulos de crédito (las monedas actuales también son unos pseudo-títulos de crédito, dado que el valor facial no se corresponde al valor intrínseco).

Los inicios de la Moneda y su introducción

Así empieza la moneda como herramienta que almacena su valor y como unidad de conteo. Históricamente ha habido muchos tipos diferentes de dinero, desde cerdos, dientes de ballena, el cacao, o tipos determinados de conchas marinas. Sin embargo ,, sin duda el más extendido a lo largo de la historia es el oro.

El uso del dinero en las transacciones comerciales supuso un gran avance en la economía. Ahora ya no era necesario que las partes implicadas en la transacción necesitaran las mercancías de la parte opuesta. Las monedas estaban hechas de metales como oro o plata y la cantidad de metal que tenían era el valor nominal de la moneda.

El único inconveniente que tenía el dinero era que al ser un acuerdo dentro de una comunidad, podía tener no sentido un dinero fuera de contexto. Por ejemplo, si el elemento de intercambio de una comunidad eran dientes de ballena, aquellos dientes no tenían ningún valor fuera de la comunidad.

Es por ello que un poco más adelante surgió el concepto de divisa. La moneda, ahora sí, es un elemento de intercambio aceptado en una zona mucho más amplia que no la propia comunidad. La divisa más habitual era el oro puro, aunque a lo largo de la historia también han aparecido otros, como la sal o la pimienta. Las divisas facilitaron el comercio inter-continental en gran medida.

Las rutas comerciales

A lo largo de la edad media, empezaron a surgir unas rutas comerciales intercontinentales que intentaban suplir la alta demanda europea de bienes y mercancías, sobre todo de lujo. Entre las rutas más famosas destaca la Ruta de la Seda, pero también había otros importantes, como las rutas de importación de pimienta, de sal o de tintes.

historia del comercio

El comercio a través de estas rutas muy pocas vueltas era un comercio directo. La mayor parte de las mercancías cambiaban de propietario cada pocas decenas de kilómetros, hasta llegar a las ricas cortes europeas. Sin embargo, estas primeras rutas comerciales ya empezaron a hacer plantearse a los estados la regulación de la importación.

Incluso hubo momentos que se prohibió el uso de la seda para la vestimenta en el sexo masculino, a fin de rebajar el consumo de este caro producto.

Las Cruzadas fueron una importante ruta comercial creada de manera indirecta. La ruta que se creó a raíz del movimiento de tropas, suministros, armas, artesanos especializados, botines de guerra, etc. reactivó la economía de muchas regiones europeas. Este mérito se atribuye en parte al rey inglés Ricardo I Corazón de León, que en involucrarse en la Tercera Cruzada consiguió importantes victorias comerciales para Europa, como por ejemplo el restablecimiento de la Ruta de la seda y la recuperación de las rutas de pimienta.

La banca

Hacia finales de la Edad Media y principios del Renacimiento surgió en Europa un nuevo concepto comercial: la banca. Una banca o banco era un establecimiento monetario con una serie de servicios que facilitaron mucho el comercio.

Los pioneros en esta área fueron pequeños cambistas que actuaban en ferias anuales y básicamente se dedicaban a realizar cambios de moneda cobrando una comisión. Estos cambistas fueron creciendo, hasta el punto de que aparecieron las grandes familias de banqueros europeas como los Medici o los Pitti.

Otro de los servicios ofrecidos por los bancos era el transporte de dinero. Se podía ingresar dinero en un establecimiento y luego ir a otro establecimiento del mismo banco y retirarlos, incluso entre países diferentes. Este servicio en particular propició mucho el comercio internacional en ferias, donde los comerciantes podían volver a sus países de origen sin que su dinero corrieron el peligro de ser robados por roders.

Más adelante aparecieron otros servicios bancarios que también ayudaron mucho a desarrollar el comercio, como el papel moneda y la letra de cambio.

La etapa de los Descubrimientos

Sobre el 1400, la disrupción del imperio Mongol y el crecimiento del imperio Otomano hace ver que todas las rutas de comercio europeas con el este quedaron bloqueadas. La búsqueda de nuevas rutas, la aparición del capitalismo mercante y el deseo de explorar el potencial de una economía global, impulsó en Europa en la era de los descubrimientos.

Así pues, Europa se volcó en la búsqueda de nuevas rutas hacia la India con el fin de restablecer la importación de especies. Sin embargo, finalmente, fueron Portugal y España los dos países que obtuvieron el monopolio de estas rutas, gracias al trabajo de exploradores como Cristóbal Colón, Vasco de Gama, Fernando de Magallanes o Juan Sebastián Elcano.

El descubrimiento de América por los europeos supuso otro paso en el comercio europeo. El nuevo flujo de oro que obtenían los españoles de manera “casi-gratuita” en América del Sur, saneó y consolidar las redes comerciales y de capital europeas. La banca europea creció de una manera exponencial y empezaron a surgir los grandes bancos europeos, como el Banco de Amsterdam, el Banco de Suecia o el Banco de Inglaterra.

Las expediciones comerciales

El dominio español y portugués de las nuevas rutas establecidas, forzó a otras potencias europeas, como Inglaterra y Holanda, buscar rutas alternativas. Estos países se dedicaron a explorar sistemáticamente el océano Índico y Pacífico. Estas expediciones comerciales fueron el comienzo del imperio Británico.

El mercantilismo

El mercantilismo es aquella teoría económica que soporta que la riqueza de un país está basada únicamente con los suministros de oro y plata. De ahí se deriva que se deben potenciar las exportaciones mientras que se deben grabar fuertemente con aranceles las importaciones.

Esta teoría prendió intensamente a los estados europeos en los siglos XVII y XVIII, y es uno de los principales motivos que propiciaron el colonialismo. Los países debían ser el máximo independientes posibles para no tener importar mucho recursos de otros países. De ahí que los países europeos crearon una densa red de colonias que suministraban a la metrópoli todos aquellos bienes necesarios.

La idea de que la riqueza mundial era fija y que el único medio para conseguir más riqueza era absorbiendo otro país, motivó las grandes guerras europeas de los siglos XVII y XVIII, como por ejemplo todas las guerras Anglo-Holandesas.

Gracias a las teorías económicas de Adam Smith y la teoría económica liberal, se fue dejando de lado el mercantilismo. De este modo, se empezaron a concebir ideas como que las dos partes de una transacción comercial pueden salir beneficiadas, ya que los bienes intercambiados son más valiosos por los nuevos propietarios, o que el oro es simplemente un mineral amarillo y que es valioso porque hay poco.

El comercio transatlántico

Antes del siglo XIX las travesías transatlánticas entre América y Europa se hacían en barcos de vela, lo que era lento ya menudo peligroso. Con los barcos de vapor, las travesías se convirtieron más rápidas y seguras. Entonces empezaron a surgir grandes compañías oceánicas con travesías muy frecuentes. Pronto, el hecho de construir el transatlántico más grande, rápido o lujoso, se convirtió en un símbolo nacional.

Desde el siglo XVII en adelante, casi todas las travesías transatlánticas con destino Norteamérica, el puerto de llegada era el de Nueva York. Pronto el comercio transatlántico convirtió Nueva York en el primer puerto de Norteamérica, y como consecuencia, atrajo la mayor parte de las futuras mercancías transatlánticas y todo el tráfico de pasajeros. Nueva York se convirtió en la capital comercial de los Estados Unidos de América y una de las ciudades más importantes del mundo.

Además, la mayor parte de los inmigrantes que iban de Europa a los Estados Unidos, llegaban a Nueva York, con lo cual, esta ciudad también era el destino de todos los famosos y ricos viajando en cruceros de lujo, así como de los pobres inmigrantes, que viajaban en las partes inferiores de estos barcos. Por tanto, aunque las travesías transatlánticas podían realizarse entre cualquier parte de Europa y América, siempre se asumía que el destino era Nueva York, a menos que no se indicara lo contrario.

El Capitalismo

El capitalismo es el sistema económico que se instituyó en Europa entre los siglos XVIII y XIX. El fundamento del capitalismo es el establecimiento de compañías especializadas en la compra, producción y venta de bienes y servicios, en un mercado libre del control del estado. Como buen sistema capitalista la oferta y la demanda es la ley.

Esta regla fija los precios en función del grado de necesidad de las mercancías por parte del comprador, en relación al grado de necesidad de capital del vendedor (también relacionando con la cantidad de mercancías almacenadas por el vendedor).

Teoría del Comercio Capitalista

A lo largo del siglo XIX, ante la expansión de la idea del comercio capitalista basado en la propiedad privada de los medios de producción, los movimientos de trabajadores organizados crearon y acompañaron sus reivindicaciones de mejora y de creación de una sociedad nueva de pensamiento económico que quería transformar -o destruir en algunas doctrines- la organización del comercio.

Estos pensadores inscribían sus teorías sobre el comercio dentro de las corrientes de la familia socialista, tales como el cooperativismo, el mutualismo, el sindicalismo, el socialismo reformista, el socialismo marxista, el comunismo marxista, el anarquismo colectivista y el comunismo libertario.

Por ejemplo, dentro del comunismo libertario se daba una gran importancia al consumo y se creía que el comercio debía supeditarse a ello; aun algún anarquista consideraba que el consumo garantía los pilares del trabajo y la producción. Pues, la revolución social en suprimir la propiedad privada de los medios de producción y socializarlos también modifica en esencia el comercio.

Alexander Berkman, uno de los representantes más importantes en el siglo XX del comunismo libertario parte del postulado que toda acción de compra y venta se basa en la propiedad privada. En consecuencia, la socialización de la propiedad privada acabará con ambos mecanismos.

La propiedad social o pública de los medios de producción, cambio y transporte supondrán que toda materia prima, producto o servicio sea público, de la comunidad colectiva y solidaria que conjunto gestiona y distribuye las materias, productos o servicios, sea pública ; es por ello que el comercio será libre y descapitalizado, esto es, que prescindirá del capital o cualquier forma de pago monetaria.

El comercio se transformaría de tal manera que desaparecería, aun el intercambio desaparecería. La filosofía comunista libertaria aduce ello que la transacción que habría fuera la siguiente: el obrero que fabrica un producto lo pondrá al uso de la comunidad, del cual un agricultor podrá beneficiarse, según sus necesidades; al mismo tiempo, este obrero podrá utilizar libremente y según sus necesidades los productos agrícolas que el campesino habrá puesto en el mercado comunitario.

Este sería el mecanismo al que quedaría reducido el comercio. Se obtendría los mercados todo lo que necesitara, al tiempo que se aportaría el producto de su trabajo. La “venta” sería la aportación del producto y la “compra” la recogida del producto en los mercados para otros.

La abundancia comunista, teorizada por Piotr Kropotkin es la base que permite desplegar toda esta argumentación. En una sociedad donde está el bienestar y la garantía de que los productores, libres y propietarios todos -a través de la comunidad, sociedad, pueblo, etc.-, abastecen los mercados donde ellos mismos y de otros productores abastecerán de lo que necesitan. Para el anarquista comunista es un intercambio libre y directo, sin el intermediario que es el dinero.

Este tipo de “comercio” se ha llamado científicamente socialización de los bienes de consumo. Es en este punto donde se diferencia el comunismo del socialismo, puesto que el socialismo no prevé esta práctica.

La revolución del transporte

Antes de la revolución del transporte del siglo XIX, las mercancías de consumo debían ser manufacturadas cerca del lugar de destino. Era económicamente inviable transportar mercancías desde un lugar distante. Junto con la Revolución Industrial se llevaron a cabo una serie de innovaciones en el transporte que revitalizaron el comercio. Ahora las mercancías podían ser manufacturadas en cualquier lugar y ser transportadas de una manera muy barata en todos los puntos de consumo.

Una de las primeras aportaciones de la revolución del transporte fue el ferrocarril. Gran Bretaña fue la pionera en este ámbito, y en consecuencia de ello, en la actualidad tiene la red de ferrocarriles más densa del mundo. En España la primera línea de ferrocarril se construyó en 1840 entre las poblaciones de Mataró (Maresme) y Barcelona (el Barcelonès).

En otros lugares de Europa y los Estados Unidos, también tuvieron mucha importancia el transporte fluvial. Se empezó a ensanchar y profundizar muchos ríos para hacerlos navegables. Y un poco más adelante en muchas regiones se empezó a construir densas redes de canales navegables.

Finalmente, la aparición del automóvil y la construcción sistemática de carreras, provocó que las mercancías se pudieran transportar justo al punto exacto de su consumo, es lo que se conoce como distribución capilar mercancías.

El colonialismo y el Neo-Colonialismo

El colonialismo es un sistema en el que un estado clama soberanía sobre otro territorio fuera de sus límites, y la gente que la habita. A menudo, para facilitar la dominación de la economía, recursos, fuerza laboral o incluso sus mercados. En cambio, el neo-colonialismo, aunque tiene los mismos objetivos: dominación económica, comercial, etc .; utiliza otros medios de presión indirectos, como estrategias financieras, económicas o comerciales.

Frecuentemente, el estado colonizador crea monopolios estatales, aunque a veces son privados, para explotar los recursos de la colonia. Un claro ejemplo de este monopolios es el British East India Company, que fue una de las organizaciones más grandes y potentes de su época, al tener prácticamente todo el monopolio de exportación de recursos de la India.

Otro monopolio comercial importante en la Edad Media fue la Liga Hanseática. En la actualidad, y como consecuencia del neo-colonialismo, empresas petroleras poseen grandes monopolios de extracción en países de África, Asia o América del Sur.

El libre comercio y el proteccionismo

El proteccionismo es una política económica que trata de promocionar las industrias domésticas mediante la imposición de tasas y otras regulaciones para desalentar las importaciones. En la actualidad los países del Primer Mundo tratan de eliminar estas barreras haciendo áreas de libre comercio, donde el comercio dentro de esta área no tiene ningún tipo de tasas ni regulaciones.

Sin embargo, aún existen algunos proteccionismos en el Primer Mundo, como la agricultura en EEUU y Europa. En cuanto a las áreas de libre comercio, una de las más importantes en la actualidad es la Unión Europea, que comenzó siendo simplemente una zona de libre comercio (Comunidad Económica Europea).

 

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